
Vent de garbí i una mica de por
Maria Aurèlia Capmany
Un retrato ácido de la burgesía catalana.
Cadaqués, Sitges y Caldetes. Diversos veraneantes disfrutan de sus vacaciones en situaciones parecidas pero en momentos históricos muy diferentes: durante julio de 1968, el 17 de julio de 1936 y el 30 de julio de 1909. A través de este recorrido por el tiempo, el espectáculo se transforma en un espejo del inmovilismo y el hermetismo de la burguesía catalana.
Cuando en una entrevista televisiva Montserrat Roig preguntó a Maria Aurèlia Capmany sobre el retrato de la burguesía catalana en su obra, esta respondió:
La burguesía catalana es muy novelable, porque no se parece a la inglesa. Porque es inestable, es insegura, es cambiante […], es corta, se acaba, se destruye a sí misma, es agónica e intranquila y esto, naturalmente, la convierte en un personaje colectivo enormemente atractivo.
Partimos del texto Vent de garbí i una mica de por para continuar observando los patrones del comportamiento burgués, el eterno inmovilismo de estas clases pudientes, y para continuar atravesando la sensación de desclasados que plantea Capmany. Sentimos en nuestro interior la consciencia de clase, pero, ¿por qué motivo nos cuesta hablar?
Judith Pujol