
Terra de ningú
Harold Pinter
Pinter nos ofrece una de las reflexiones más lúcidas que ha dado últimamente el teatro sobre la función necesaria de la poesía en un mundo devastado que ya no puede permitirse creer en relatos simplificadores.
A petición expresa del propio Harold Pinter, fallecido en 2008, el funeral de este hombre imprescindible del teatro contemporáneo empezó con la lectura de un fragmento de su obra maestra, Tierra de nadie.
Dos antiguos amigos, que han olvidado todos los lazos que los unían antes de la Segunda Guerra Mundial, se reencuentran en una noche cargada de alcohol, la cual volverá a despertar las heridas de un pasado que necesita ser ordenado para no verse condenado eternamente a una esterilidad insalvable.
En este personal descenso a los infiernos contemporáneos, Pinter nos ofrece una de las reflexiones más lúcidas que ha dado últimamente el teatro sobre la función necesaria de la poesía en un mundo devastado que ya no puede permitirse creer en relatos simplificadores.