
El mercader de Venècia
William Shakespeare
Amor, pasión y dinero.
En El mercader de Venecia, como ocurre tan a menudo en la obra de William Shakespeare, nada es exactamente lo que parece a primera vista.
Desde el epíteto de «comedia romántica» que acompaña al título de la obra en su primera edición (1600) hasta el perfil de Shylock, uno de los judíos más memorables de la historia de la literatura dramática, todo es tan complejo y relativo que nos priva de refugiarnos en etiquetas y esquematismos.
El montaje que se pudo ver en la Sala Gran, dirigido por Rafel Duran, estava marcado conscientemente por el panorama actual y nos sitúa sin complejos en un contexto de recesión económica.